Morena: del movimiento a la fractura – Carlos Anguiano
A siete años de haber llegado al poder, Morena enfrenta una paradoja que suele acompañar a los movimientos que triunfan antes de madurar: gobierna el país sin haber terminado de gobernarse a sí mismo. La división interna, el encono público y la indisciplina política que hoy afloran no son anomalías coyunturales, sino síntomas estructurales de un partido que nació como vehículo electoral y no como institución consolidada.