Es por la izquierda – Agustín Basave
Tengo para mí que las dos razones por las que López Obrador triunfó en 2018 volverán a ser definitorias en 2024. La corrupción y la injusticia social, por obvias y justificadas razones, siguen gravitando en el imaginario colectivo. A la realidad de un país históricamente corrupto y desigual se habrán añadido para entonces dos resultados sexenales contradictorios: la metástasis de esos dos tumores cancerosos de México, debida a la ineficacia de la 4T para atenderlos, y la conciencia social que los pone de relieve, producto de la machacona narrativa mañanera. Así, la oposición tendrá un papel testimonial si no presenta propuestas convincentes para extirparlos. No podrá llegar a la Presidencia de la República sin demostrar, en su plataforma y con su candidatura, que la anticorrupción y la redistribución del ingreso son sus prioridades.