México se encamina a sus primeras elecciones presidenciales entre dos candidaturas fuertes y una tercera opción desdibujada – Zedryk Raziel
La historia de la democracia electoral en México se puede contar en dos grandes momentos. Hubo una época en que un partido, el sempiterno PRI, ganaba las elecciones presidenciales por una mayoría arrasadora; incluso, en 1976, solo un candidato presidencial apareció en la boleta: el priista José López Portillo (por supuesto, ganó). El tablero electoral cambió en la década de los noventa, tras las convulsas elecciones de 1988 —las de la caída del sistema— y las exigencias de la ciudadanía de mayor apertura democrática.
